MEDIA

THE PEPPERS – SONGbySONG

(Todos los temas música y letra de Cybil Durango, excepto donde se indica)

THE PEPPERS – A Very Pleasant Day (2015)

Para quien esté interesado en conocer la intrahistoria de estas canciones, este es el sitio donde empezar. Y también, seguramente, donde terminar. Toda canción tiene una historia, a veces interesante, a veces no. Es increíble cómo algunas de las mejores han sido en sus comienzos como esos niños que nacen con algún tipo de hándicap. Se ven obligadas a superar las dificultades e inseguridades de su compositor, de su inspiración en ese momento y de su capacidad para tomar la decisión adecuada a la hora de quitar y poner, de girar en una determinada dirección al llegar a una encrucijada. Pero precisamente gracias a esas dificultades esas canciones se hacen más fuertes y mejores. Es apasionante, para mí al menos, seguir el rastro de una canción desde sus comienzos: qué fue lo primero, cómo sucedió ese Big Bang que dio origen al tema… ¿una frase?… ¿una melodía?… ¿una imagen?… ¿un sonido casual?… ¿un puro sentimiento?… ¿una jam-session?… y sin embargo hay canciones que parece como si ya estuvieran escritas (¡a veces lo están!, ja ja… pero se llama plagio, consciente o inconsciente). Ese tipo de canciones, las redondas, son las que surgen más rápido que la propia inspiración del autor. Van por delante. Ya suenan en tu cabeza completas, aun antes de que estén terminadas y tengan un texto. Y debes darte prisa para atrapar el momento y hacer coincidir tu inspiración con tu suerte. Porque a veces es pura cuestión de fortuna el que una canción perfecta te haya elegido a ti para darle forma y darla a conocer.

Los apuntes que vienen a continuación son algunos datos del CV y del ADN de las canciones de “A Very Pleasant Day”. Que pases un buen rato.

The Indies

Desde el primer momento tuve el convencimiento de que este tema tenía que abrir el disco. Y de que tenía que cantarlo Fernando. Tiene todos los ingredientes para ser un buen inicio: un riff pegadizo, un buen Hammond (tan bueno o más que un buen jamón) y una armónica y una guitarra acústica potentes. Además, el dibujo de guitarra eléctrica de Javier y los coros de Lara y Cybil hacen el resto.

Si hay que buscar alguna inspiración podría mencionar a Alan Hull, si es que alguien se acuerda de él. El Al Kooper touch hacia 1965 también está presente en cierto modo.

El momento que más me pone es esa contra-melodía que Lara y Cybil le hacen a Fernando en una parte del tema que no sé cómo llamar (bridge?, middle-8?), porque no hay ni estrofas ni estribillo. Es una sola y sinuosa melodía que se repite un par de veces.

El final con ese solo de guitarra jazzy de Javier estaba pensado originalmente para una guitarra española y unas palmas flamencas, pero supongo que las séptimas mayores decidieron por su cuenta.

Creo que es una de las mejores letras del disco. Los músicos siempre estamos en manos de la industria y de los gurús de los mass media. Nos etiquetan y nos encasillan, y nos dicen qué somos, a qué corriente pertenecemos y a qué les recordamos. Pero como decía Joni Mitchell, “we are stardust / we are golden”. Pueden llamarnos beatniks, hippies, folkies o punks. O indies. Pero somos simplemente (o nada menos que) soñadores con guitarras.

Gray-Eyed Sky

Es el tema más antiguo del disco. Lo compuse con 19 años y se quedó en un cajón. Estaba pensado para La Granja, mi grupo de los primeros años 70, cuando me empeñé en que tocáramos nuestras propias canciones y no sólo hacer versiones. No lo conseguí. Ese mismo año (1972) y en mi primer viaje a Inglaterra, mi colega de La Granja, Jeremy Mulvey, estaba tocando este tema al piano en casa de uno de sus amigos en Londres. ¡Ja ja! Me río porque uno de los amigos de Jeremy, Sid, le preguntó, intrigado, de quién era esa canción. Y Jeremy le dijo que mía. Y Sid me miró con gesto de asombro y dijo que le parecía mejor que cualquiera de las que en ese momento estaban en el hit parade inglés. ¡Y juro que lo dijo en serio! Era un tipo muy serio.

Es un tema country con un arreglo bastante pop: armonías vocales muy Peppers con las cuatro voces de Fernando, Lara, Sally y Cybil. El toque country lo ponen la armónica de Cybil y la steel/slide guitar de Javier. Además Javier toca un piano de saloon del Oeste (tack piano) muy chulo. Davy y yo nos encargamos de las acústicas (delicioso el diálogo que mantienen el bajo y la guitarra acústica de Davy). Quería también un violín en el break instrumental, pero quizá era demasiado. Cuando tenía 20 años era muy obstinado (ahora ya no tanto, creo) y al comprobar el rechazo del grupo a tocar mis temas, me largué. Luego reformé el grupo y desde entonces sólo tocamos temas propios, aunque nunca conseguimos grabar un disco (sólo maquetas que no están nada mal). En cualquier caso, yo sabía que esta canción tenía una vida por delante.

La letra es como una mirada sosegada y agradecida a los tiempos difíciles. El sol siempre vuelve a salir, aunque al poeta le cueste la vida.

Morning Promenade (Durango-McClay)

Uno de mis temas favoritos. Es uno de los cuatro del disco que están compuestos y tocados en guitarra abierta en la nota de MI. El año pasado me dio por recuperar esta vieja afinación y compuse varios temas, pero no me sentía con la inspiración suficiente como para escribir letras para todos, así que se lo pedí a Sally. Y de ahí salió este texto sublime y espiritual, producto de la íntima relación de Sally con las culturas orientales. Una hermosa forma de describir un instante.

Supe inmediatamente que Sally tenía que cantarlo. Y que yo tenía que hacerle la segunda voz. Doblamos las voces para darles una mayor profundidad. Los coros son de Fernando/Lara/Sally/Cybil, marca de la casa (al final del tema juegan un papel protagonista con ese canon que se va desvaneciendo y que Tato y yo elaboramos cuidadosamente venciendo las reticencias de Oliver a la “manipulación” en estudio, cosa que yo adoro, ¿para qué si no meterse en un estudio?).

La base del tema la lleva mi guitarra acústica en abierto, muy arpegiada y arropada por el sitar eléctrico, el arpa, la tambura, las guitarras eléctricas (al derecho y al revés), todos ellos cortesía de Javier Monforte, la batería de Davy y el gran OM final (al que se sumó Tato con su profunda voz de barítono). El sobrio solo de dobro es de Davy.

El tema cambió de título (a instancias de Sally) y durante un tiempo se llamó “Like A Gentle Breeze”. Pero en esto pasa como con los niños cuando les pones un nombre: por raro que sea, ya no podrían llamarse de otra manera. Y “Morning Promenade” fue el título que Sally le había puesto originalmente. Además, ¡oh gran azar!, tras recuperar el título original caí en la cuenta de que en la palabra prOMenade estaba incluido el OM que se canta al final del tema. ¿No es todo un poco mágico?

I Love To Be A Busker

Este tema entró en el álbum en el último momento. Lo estaba escribiendo cuando ya estábamos grabando y, a pesar de que íbamos pasados de temas (ya iban 15), conseguí incorporarlo al proyecto. Es diferente al resto en el sentido de que Javier Monforte no participa. Y es deliberado. El tema es un homenaje a los músicos callejeros y se trataba de dar la impresión de que estábamos tocando en la calle. Simplemente la impresión, no se trata de un live fake.

Está dedicado a un buen amigo, Marvin B. Naylor, de Winchester (UK), gran músico con abundante material propio que se saca unos cuartos tocando clásicos instrumentales en la calle. Y de paso escribe un diario que no entiendo que nadie se atreva a publicar. Es sencillamente delicioso. E hilarante. En su blog podéis leerlo y deleitaros.

El tema es uno de los cuatro en guitarra abierta en MI (open E). Sigue las pautas del folk-rock británico y no niego que Ronnie Lane (god bless him) estaba en mi cabeza cuando lo escribí (me gusta homenajear a mis clásicos). Una guitarra acústica muy busy, una armónica, un Hammond y la caja de la batería, son los únicos instrumentos. Además de los chasqueos de dedos y las palmas de todos los miembros del grupo. Los efectos de sonido son de Oliver. La voz cantante la lleva Fernando, uno de sus mejores momentos en el disco sin duda. Se nota que está cómodo con esta historia. Se nos nota un poco a todos.

Grabamos un video por las calles de Badajoz en plan buskers (Soledad Rivero a la cámara) en un maravilloso día soleado de septiembre de 2015. En la letra hablamos de Marvin, de Sinatra, de U2, de los Beatles y, claro, de los buskers. El coche de policía es cortesía de Cybil, y el gran final lo grabamos todos juntos alrededor de un micro, ¡como en los viejos tiempos!

Doomsday Again

Uno de mis temas favoritos y también uno de los que más trabajo nos ha dado, especialmente las voces. Lara hace aquí su primera aparición como solista, con un semi-recitado en la onda de “She’s So Cool”, del EP que publicamos en 2014. Es country con algunas pinceladas pop, así que muy bien podríamos llamarlo country-pop.

Javier se explaya con la guitarra slide y un magnífico solo que parece salido directamente de los años 70 y de San Francisco (o Los Ángeles). Davy y yo nos ocupamos de las guitarras acústicas, cuatro o cinco.

Las diferentes tonalidades de nuestras voces hacen que muchos temas sean especialmente difíciles de armonizar, y quien entienda de armonías vocales sabe de lo que estoy hablando. Y en el estribillo de este tema no había manera de encajarlas. Finalmente lo hicimos a pares: Fernando y Sally cantan al unis (misma voz) la melodía principal del estribillo y Lara y yo hacemos, también al unis, las voces altas. No funcionó finalmente, me temo, pero es lo único que teníamos. Me habría gustado escuchar esas voces altas y potentes. Otra vez será. La letra trata uno de mis temas favoritos: el fin del mundo. ¿Qué hacer cuando te lo anuncian por enésima vez? ¿Quizá bostezar? ¿O sonreir?

A Very Pleasant Day

Giro de 180º para dar paso al primer y único solo vocal de Davy en el disco. Acepto cualquier insinuación de que la influencia de los Beatles está muy presente. Especialmente la de Harrison (circa “All Things Must Pass”, quizá).

Yo quería que todos tuviéramos nuestro pequeño momento de gloria vocal en el disco (hay espacio suficiente para todos), y este es el que mejor se adaptaba a las características de Davy. Y además, ¡nadie dice carnation (clavel) como Davy!

Como puede apreciarse, es también el título del álbum. Me pareció que reflejaba muy bien ese concepto de paz y buen rollo que propone la mayoría de los temas (con una pincelada de melancolía). ¿Qué hay mejor que un día muy agradable?

Wear a red carnation

Stop a while to say hello

Spread love and affection

Because in a blink we’ll be here no more

 Yo quería que “A Very Pleasant Day” sonara a psicodelia pastoral y bucólica, digamos que lewiscarrolliano. Quería escuchar violines, violas, chelos, guitarras al revés y al derecho, armónicas, sintetizadores, guitarras acústicas… the lot! Pero al mismo tiempo también quería sutileza y paisajes diferentes. Y creo que algo de eso hemos conseguido.

El tema arranca con una simple guitarra acústica y un chelo, continúa con las voces de Cybil/Fernando/Lara armonizando el riff principal, y de ahí a Davy y su solo vocal. Nostálgico, elegíaco, melancólico. Y repetición de la jugada (después de un dibujo de guitarra muy harrisoniano) incorporando un cuarteto de cuerda. Y de ahí al lento crescendo instrumental donde ocurren tantas cosas que cada vez escucho una diferente: desde mi armónica en tonos graves, la suave cascada vocal in crescendo de Cybil/Fernando/Lara (¿una cascada hacia arriba?), las guitarras volátiles de Javier, el chelo permanentemente presente, el teclado que suena a melotrón que a su vez suena a otra cosa, y vuelta al tema principal.

Fernando acompaña a Davy en la última estrofa, con un apunte vocal de Cybil y los armónicos finales puntuados por el bajo de Davy. Y ya está.

Foolish Kind Of Flirting

¿Un poco de bossa? ¿Ecos de Burt Bacharach? La Lara más cálida se encarga del solo vocal en esta… manera tonta de flirtear (¿cuál no lo es?). Este tema lo escribí hace ya algunos años. Fue el precursor de una serie de composiciones con acordes en sexta con séptima incorporada que he utilizado más de una vez. Estuvo durmiendo algunos años hasta que decidí rescatarlo.

A Lara le iba como un guante, así que es casi un solo vocal, excepto por las armonías ocasionales de Fernando y el apoyo final de Cybil en el último “booooy” (por cierto que originalmente donde dice boy decía girl, hubo que cambiar algunas cosas para adaptarlo a una voz femenina…).

Un final clásico con una armonía vocal tan abierta que Fernando tuvo que hacer dos boys diferentes.

Javier aporta las respuestas de guitarra española y los teclados aflautados. Davy se encarga de la guitarra slide (además de bajo y batería, como en todo el disco) y Cybil de la guitarra acústica brasileira de base. Costó mucho encontrarle acomodo a este tema en el álbum. Creo que este es su sitio.

Take A Little Time

Uno de los últimos temas compuestos durante la preparación del disco. La inspiración me llegó después de escuchar al maestro de yoga Xavi Alongina, en una de sus cautivadoras y perturbadoras conferencias-encuentros. Es posiblemente uno de los temas más “comerciales” del disco. A Oliver le sonaba a soul blanco, tipo Tamla Motown, y a Javier Monforte le sonaba a folk-pop tipo America. A mí me suena sobre todo a Peppers. Pop clásico sin pretensiones. Lo mejor, el mensaje: no te cabrees, hombre, tómate tu tiempo, piénsalo dos veces, cuenta hasta diez, no creas que la gente se levanta por la mañana sólo para hacerte a ti la puñeta.

Fernando a la voz solista. Sally y Lara le dan la réplica aquí y allá, y la clásica y pepperiana cuádruple armonía (con los tres más Cybil) en los coros. Davy y Cybil manejan las guitarras acústicas de base y Javier Monforte las eléctricas. El homenaje final… de nuevo a George, mi ídolo de adolescencia… du du du du.

At The Blue Yard

Otro de los muchos temas compuestos específicamente para este disco. También uno de los primeros, de hecho nació prácticamente al mismo tiempo que “Jill”, del anterior EP. Es básicamente un ejercicio vocal, con la inconfundible marca Peppers, pero cuando se trata de armonías vocales en mi cerebro llevo grabado a fuego a Brian Wilson.

Típico en mí, “At The Blue Yard” no tiene estribillo. Cantamos los cuatro vocalistas al unis durante buena parte del tema, excepto los breves solos de Fernando apoyados por los ooooh’s del resto.

El peso instrumental lo llevan la guitarra acústica de Cybil y el sintetizador de Javier a modo de colchón (junto con algunos detalles de guitarras eléctricas). Tan sólo la aparición de la armónica rompe el lento oleaje. El texto es uno de mis favoritos: la búsqueda de quiénes fuimos y lo que fuimos, de la inocencia perdida, de los refugios y los sueños de la adolescencia, de todo eso que ya nunca volverá. En una palabra: Rosebud. Durante un tiempo fue también el título del álbum.

Cuando el tema estaba casi completado me dio la impresión de que entraba demasiado a saco, así que improvisé una breve introducción de guitarras acústicas que tocamos Davy y yo. El único pasaje estrictamente acústico de todo el disco. Las armonías vocales del final son, para mí, uno de los momentos más emotivos de toda la grabación: “Scents from a world that’s no more / That’s no more / Anymore /Anymore /At the blue yard / Anymore / At the blue yard”.

 If Life Was Fair (Durango-McClay)

Ah, ja ja. Uno de los temas más atrevidos del disco, si se me permite la expresión. Surgió mientras jugaba con los acordes en Open E. Un ritmo levemente hawaiano (o caribeño) acentuado por la guitarra slide de Javier. Los más avispados pueden encontrar un cierto paralelismo con la melodía de las estrofas de “Take A Little Time”, y es que originalmente pertenecía a “If Life Was Fair”, cuyo destino natural habría sido simplemente desaparecer, pero el tema me gustaba tanto que cambié la melodía de las estrofas y luego le añadí un puente muy rompedor y un final digamos que… extravagante.

En un principio quería que la cantara Fernando y se lo propuse, pero por alguna razón no se encontraba cómodo con el tono estridente del puente, así que decidí que ese puente lo cantaría yo mismo y, ya puestos, el resto del tema también. Los coros del estribillo, sin embargo, son obra del trío Fernando/Lara/Sally, cantando al unis y expandiéndose deliciosamente en todos los “faaaair” (Fernando tiene aquí trabajo extra).

La parte vocal la grabé muy al principio del proyecto, en pleno mes de mayo y con un ataque de alergia primaveral que prometía ir a peor, así que me di prisa. Fue una primera toma porque no tenía capacidad vocal para más. Y así se quedó. Y, ya puestos, también grabé el rap final, por si acaso.

Ese rap (por llamarlo de alguna manera) tiene su historia. Quería recitar algo absurdo, ininteligible. Un día escuché a Ángela Campos recitar el menú que servía ese verano (trabajo de estudiante) en un pub inglés y le pedí que me lo escribiera, pero nunca lo hizo. Yo seguía recitando cualquier cosa que se me venía a la cabeza, sobre todo las estrofas de “Marrakesh Express”, que encajaban muy bien. Hasta que di con la tecla: ¿qué había más absurdo en el mundo literario que el “Finnegans Wake” de James Joyce?, libro que estuve buscando durante años hasta que lo encontré en Cambridge, lo perdí, y volví a reencontrarlo en Shakespeare & Co., en París. Así que me puse a hojearlo y a apuntar frases inconexas entre sí (en realidad todo el libro es una sucesión de frases inconexas, y que me perdonen los fanáticos de Joyce entre los que me cuento). Después le pedí a Oliver que le buscara un efecto megáfono, y que se imaginara a un tipo con levita y sombrero de copa recitando esa letanía sobre una colina verde mientras daba pasos de baile sin sentido hacia el crepúsculo. Y, aunque no sé si me entendió, creo que lo consiguió.

La letra es de Sally. La encajé a martillazos, por así decirlo. Eran dos letras distintas y utilicé una parte de cada una para las estrofas/estribillo y el puente. Es bastante deprimente, no tiene mucho que ver con el ritmo festivo del tema, pero me gusta que sea así. El título procede de otra canción mía que decía “If life was fair / I would be a millionaire / And if dreams came true / I’d be kissing you”, una frase que realmente tampoco era mía, la leí en una entrevista a alguien alguna vez y me gustó la idea. Así se construyen algunas canciones. Van creciendo a pesar de las dificultades, y lo que empezó siendo un patito feo acaba siendo un cisne, o una ardilla, o un ornitorrinco… o cualquier otra cosa.

La guitarra acústica lleva el peso del tema, y Javier toma el relevo en el puente de la “diagonal line” con su guitarra eléctrica y un Hammond muy agresivos. Pop beatleiano tardío, sin duda. Los maestros están para algo.

Alaska

Un tema de mis twenties. De mi grupo Costa Blue Camelia con Jon Rojo. Pertenecía al segundo álbum (maquetas en realidad) de los dos que hicimos. El primero lo grabamos en los estudios de la SER en la Gran Vía de Madrid (lo que ahora es Prymark), de estrangis. El segundo lo grabamos en casa de Vicente Saval, en la calle Monte Esquinza, al lado de donde vivían Pablo Pérez Mínguez y Ouka Lele en los días de La Movida. Víctor Vitín Suárez tocaba percusiones. “Alaska” era uno de los temas estrella en un disco plagado de estrellas (en serio), aunque un día lo tocamos de noche en la playa de Plencia (Euskadi) ¡y se puso a llover!

Es un tipo de country pop al que yo llamo swinging country. En el verano de 2014, durante una cena en la terraza de Sally con todos los Peppers, lo toqué, y a todo el mundo le encantó, aunque Davy puso cara rara: ¿qué hacía un tipo como yo escribiendo una canción sobre Alaska? La respuesta es: ni idea. Nunca me planteo los motivos por los que escribo lo que escribo. Sonaba bien y el tema le iba bien a Fernando, y las armonías de los Peppers harían el resto. Suficiente.

El bajo y la batería rampantes de Davy llevan el tema al galope. Javier al banjo y a las guitarras eléctricas, y la armónica y la guitarra acústica de Cybil se encargan del resto. El tema tiene algo de road movie. Sabía quién era ese Richard, pero lo he olvidado.

Everybody Wants To Be My Love

No habría sido justo dejar este tema fuera del disco, pero hubo un tiempo en que lo pensé. No me encajaba. Tiene ya unos años. Probablemente lo compuse en los primeros años 80, inspirándome en las canciones fronterizas que venían de California. Una especie de tex-mex que tan bien hacían gente como Jackson Browne o Linda Ronstadt, y en España quizá Los Secretos.

Lo tocamos bastante en directo durante la promoción del anterior EP, y esa puede ser la razón para sentirme algo saturado. Además, tampoco me quedé muy satisfecho del resultado final. No fluye.

Fernando se luce con un solo vocal muy atrevido en el que tan pronto suena a mariachi fronterizo como a Presley. Las armonías vocales son de la ya conocida “marca de la casa”: Fernando/Lara/Sally/Cybil. Lara y yo nos encargamos de los ooooh’s y aaaah’s (nunca salieron bien del todo). Davy se explaya con las acústicas (solo y mandolina), y Javier con las eléctricas y un violín muy lastimero. Es un tema muy comercial si alguien decide hacer su propia versión. ¿Lo más divertido? La letra, sin duda. Faltan algunas ideas que se me quedaron en el camino: un vibráfono y un guiro aquí y allá. ¡Pero es lo que hay!

Blue Jam River Days

Otro tema que no había manera de encajarlo en la secuencia del disco. Pero justo por lo contrario de lo habitual: iba bien en cualquier parte. Empezó muy arriba y terminó aquí abajo. Y lo mejor es que parece gustarle a todo el mundo.

Sigue los pasos de “At The Blue Yard”, aunque paradójicamente es anterior. Muy bucólico, campestre. Me inspiré en mi propia experiencia de ir pilotando un barco Támesis abajo a la altura de Oxford, con Lewis Carroll y Alicia en mi cabeza. ¡Aquel río parecía de mermelada azul! También sirvió de inspiración una de las acuarelas que May Gañán realizó para nuestro libro ilustrado “Catalina en azul” (no editado, extrañamente).

Sonido Peppers a tope: estrofas al unis de Fernando/Lara/Sally… triple armonía de Cybil/Lara/Fernando en el puente… un riff bastante pegadizo con coros de búho de Lara/Cybil/Sally… y el despliegue instrumental de Javier: pedal de volumen en los estribillos… slide en el bridge… y esa armónica de cambios al final del tema… con los efectos acuáticos de Oliver y Tato antes de un fade out muy 60’s.

The Mist Of Love (Durango-McClay)

Solo de Lara. Acompañada por la guitarra acústica de Cybil y algunos arreglos de Javier con guitarras eléctricas y chelo. Tema muy melancólico con letra de Sally sobre los efectos misteriosos del amor.

Lara lo cantó el primer día que quedamos para meter voces. Por desgracia ese día no se encontraba bien y pensamos en suspender la sesión, pero antes (ser productor es un trabajo duro) le pedí que intentara cantar este tema. Lo hizo con un hilo de voz fugaz y luminoso. Y lo clavó. Lara, siempre una perfeccionista, quiso hacerlo de nuevo (y de hecho la hicimos), pero… ¡esa primera toma era la toma! Después nos fuimos a casa. Mi primera idea fue que en el tema sólo estuvieran la voz de Lara y mi guitarra acústica, y que en el solo instrumental final entrara una sección de cuerda que acabara descomponiéndose como si se rompiera en pedazos. Javier tenía otra idea y consiguió ese arreglo fantástico. No hay vez que lo escuche que no me emocione la fragilidad de Lara… Why is it so hard to bear the mist of love? / Why the solitude becomes our loyal friend?

Out Of Use

Originalmente habíamos pensado en un disco de 14 temas, pero el (exceso de) entusiasmo nos hizo llegar hasta los 16. No es una cuestión de llenar un disco hasta donde se pueda, sino de dar a nuestros fans tanta música como en ese momento tengamos entre nuestras manos. Pero hay algo muy difícil en un disco, y muy importante: el sequencing, el orden final. De ese orden depende muchas veces que el disco tenga sentido y se escuche con fluidez de principio a fin. ¿Por qué cuento esto? Pues porque mientras estábamos trabajando en ese orden (que cambió varias veces) había dos canciones que no había manera de encajar. Por un momento pensé que podían guardarse para algún otro proyecto posterior, pero finalmente me dije: carpe diem. Vivamos el presente. El futuro no existe. Así que su presencia como bonus tracks pareció lo más indicado. ¡Imaginad que es un single para coleccionistas incorporado al álbum del que originalmente formaba parte!

Y tras este preámbulo… “Out Of Use” es uno de esos dos temas. Un indisimulado homenaje a la música de los Beatles. En particular a la etapa de Revolver (nacimiento de la psicodelia).

Decidimos que lo cantara Lara simplemente porque a ella le gustaba especialmente. Pero la parte vocal nos dio mucha guerra. No le acabábamos de coger el punto. Lo intentamos todo: doblar voces, cantar en octavas con voces masculinas y femeninas, meter efectos, reverberación, diferentes planos… y quizá porque al final quedó un poco de todo eso, las voces en este tema no suenan demasiado Peppers, no suenan fluidas. Para complicar más las cosas, a Javier le pedí  guitarras distorsionadas, guitarras al revés, sitar… a lo que él añadió teclados y wah-wah y no sé cuántas cosas más. En fin, que el resultado es un poco frankensteiniano, si es que existe esta palabra.

La letra tampoco es un dechado de virtudes. Sé que trataba de decir algo, ¡pero no recuerdo exactamente qué! Nunca tocamos este tema en vivo… y se nota.

Terry’s Precious Pebbles (Durango-McClay)

Otro texto de Sally para un tema en Open E que escribí a finales de 2014. No estaba pensado para entrar en el disco, pero sonaba diferente y eso le añadía interés. Esos acordes abiertos en séptimas mayores me ponían muchísimo y quería hacer algo “flotante”, como unos imaginarios Pink Floyd con un imaginario George Harrison de vocalista, para entendernos.

Tenía la melodía, pero me faltaba la letra. Sally escribió este precioso texto sobre una chica, Terry, que recoge piedras en la playa y a las que finalmente encuentra su sentido: son las piedrecitas, el rastro, que le lleva de nuevo a los días felices de la infancia, “to make the way to childhood days of pure light”. Es un texto muy en la línea de “Morning Promenade”, muy de Sally, siempre sumergida en las culturas orientales y en su espíritu universalista.

Quise que Fernando la cantara, pero finalmente me decidí por mí mismo. Era un tema demasiado personal. A Javier le pedí que utilizara todas sus pedaleras para las guitarras y después las pusiera del revés. Algo así. Pero Javier fue más allá y además grabó un hermoso pad, una especie de colchón en el que la canción flota como si estuviera a la deriva en un océano.

Hacer una segunda voz fue una idea de última hora, la había concebido como un tema sin armonías vocales. Doblé ambas voces y también paneamos al máximo (left to right) algunas guitarras de Javier con el fin de ampliar al máximo el espectro sonoro.

El objetivo de que el disco tuviera 14 temas dejó a Terry fuera de la lista definitiva, pero no podía permitir que se quedara en el archivo. Y aquí está, como bonus track.

THE BEST OF THE REST

Temas que pudieron estar pero se quedaron en el camino:

The Christopher Waltz

No entró en el disco por los pelos, y ante el disgusto de Fernando, vocalista principal del tema. Originalmente se llamaba “All & Christopher”. Lo cambié al darme cuenta de que era un vals y de que al ponerlo en el título salía el nombre de uno de mis actores favoritos. Esta canción estaba en una maqueta con temas míos que les pasé a mis amigos The Sunday Drivers, simplemente por placer. Poco tiempo después escuché los mismos coros de Christopher en otros coros de un tema (“Hold On To Love”) de su disco póstumo, “The End Of Maiden Trip”. Obviamente, pura casualidad. Teníamos sintonía.

Never It Felt So Good (Durango-McClay)

También pudo haber estado en el disco, pero no dio tiempo a prepararla. Es uno de los temas con guitarra abierta en MI y con letra de Sally. Bluesy, marchoso, reiterativo, muy de los comienzos de Dire Straits (para los buscadores de influencias). Describe un montón de esas cosas que hacen que nunca nos hayamos sentido tan bien como ahora mismo.

Kids

Uno de los temas que estuve ensayando con Guillermo Villasán en la biblioteca de la casa de Sally (cuando el proyecto todavía se llamaba “The Library Tapes”). Guillermo es un teclista y chelista que estuvo a punto de entrar en los Peppers si no hubiera desaparecido sin dejar rastro. Otros posibles miembros/colaboradores del grupo fueron la canaria Yolanda M. (teclista, vocalista y surfera) y Luis Torrente (guitarrista, ecologista y aventurero).

Es un tema muy light. Muy sunshine pop. Repleto de nombres de kids, chicos y chicas. Casi una canción infantil.

Life Is Nothing

La compuse para los Peppers y quería que la cantara Sally, pero nunca llegamos a ensayarla. Una balada suave muy introspectiva. “Life is nothing but a passing dream”.

The Ballad Of Would Be

¡Me encanta este tema! Otra balada que se quedó por el camino, con unos coros muy beatleianos en el estribillo. Y una letra interesante.

Crying Not Little Babe (Durango-Gañán)

Fue el primer tema que escribí en Open E para el disco de los Peppers. Todavía estaba probando y tenía un texto de May Gañán que le iba como anillo al dedo (razonable tratándose de una joyera). El tema no está mal, pero enseguida empecé a descubrir nuevas posibilidades en esta afinación y acabó cediendo el paso a otros más interesantes. Otro caso de patito feo que quizá un día se convierta en cisne.

For Free

Tender Songs Of Yesterday

The Raven And The Mare

Tres viejos temas inéditos de Cybil Durango. “For Free” es el más antiguo (tendría unos 20 años cuando lo compuse). Empezamos a ensayarlo Sally y yo, Sally de solista. Sonaba muy bien, pero quizá demasiado 60’s. Pienso recuperarlo en cuanto sea posible.

“Tender Songs Of Yesterday” fue otra de mis primeras propuestas para el disco. Fernando lo cantó durante un ensayo, pero no se encontraba cómodo así que no insistimos y ahí se quedó. Es una preciosa balada, casi una canción de cuna de las que mis viejos colegas dirían que es “muy Durango” (más negativo que positivo, me temo).

“The Raven And The Mare” es uno de mis mejores temas de los años 90. Siempre pensé, inmodestamente, que podría haber estado en el Rubber Soul de los Beatles. En acordes menores (raro en mí) y con una letra muy dura y creo que muy sensual (también había versión en español, “El Cuervo y la Yegua”). No llegamos a ensayarla.

 Fine Change

Dirty Town

De nuevo Costa Blue Camelia. “Fine Change” llegamos a ensayarla. A Fernando le gustaba bastante aunque yo pensaba que le iba más a Lara, que nunca llegó a cantarla. Country-pop marchosillo.

Es mejor “Dirty Town”, que formaba parte de un proyecto inacabado de Costa Blue Camelia. La toqué durante una sesión con Guillermo Villasán (The Library Tapes). Más marchosa aún que la anterior.

 Jane & Alice (Durango-Rojo)

In The Summer Of My Life

All I Wanna Do

Clouds

Oh Sunny Moon

Una selección de temas escritos en los años 70. Sólo grabados en maquetas y tocados ocasionalmente en directo. Pensé que sonarían bien, y diferentes, en las voces de The Peppers. Pero ahí quedó todo. Tienen un aire mayoritariamente folk-rock y country-rock, quizá demasiado “clásicos” para lo que se lleva ahora, pero son buenas canciones con un aroma claramente californiano (piensa en Byrds, Browne, Eagles o CSNY).

ENTREVISTA

Marzo 2014, Carlos Villa

 

Se llaman The Peppers. Son de muchos sitios, pero nacieron musicalmente en Badajoz. En la frontera. Y es cierto que tienen algo de fronterizos. Suenan a pop de toda la vida, de ese que ya no se escucha en la radio ni en la televisión. Si acaso, en internet. Pero decidieron hacer un disco, también como los de toda la vida. Un mini-album de cinco temas con sus cinco bases instrumentales como “bonus”, que suena más moderno (¡aunque es latín!)

Quería saber algo más de ellos, así que me puse en contacto con Cybil, a quien yo había conocido en otro tiempo. Le pedí que me contara en una entrevista algunos de los detalles que me intrigaban de estos Peppers tan poco convencionales en muchos aspectos. Y esto fue lo que salió de ese encuentro…

Hola Cybil, o… ¿debería decir Josemaría?

-Los dos me valen.

-¿Por qué Peppers?

-¿Y por qué no?… bueno, en serio… nuestros dos principales vocalistas, hermanos entre ellos (se ríe), se apellidan Pimienta. Tal cual.

-¿Y por qué en inglés?

 -La eterna pregunta, perdona que te lo diga…

-No importa… tenía que hacerla.

-Sí, claro… y en este caso no es una cuestión menor. Cuando empezamos con este proyecto nuestra mayor duda era si hacerlo en inglés o en castellano, y tengo que confesar que mi primera propuesta fue: cantemos en español y llamémoslo PIMIENTA. Pero a los Pimienta les apetecía más hacerlo en inglés y poner el nombre también en inglés. Y a todos nos pareció bien. Eso es todo. Cuando yo empezaba a hacer música utilizábamos el inglés por razones, digamos, culturales. El 90 por ciento de la música que yo escuchaba era en inglés, yo podía escribir en inglés, las letras me salían en inglés. ¿Qué quieres? Y así y todo nos daban palos constantemente. Los críticos te trataban de snob, o decían que uno sólo puede expresarse con total libertad en su lengua materna, y cosas así. Pero yo escribía mejores letras en inglés que en español. Y al final, mira, las cosas son como son. Lo tomas o lo dejas. El inglés ha acabado convirtiéndose en la lengua universal. Y nosotros queremos llegar a todo el mundo.

-No sois un grupo muy convencional…

-Si te refieres a las diferencias de edad… es que yo creo que en la música, en el mundo de la creatividad, la edad no existe…

-Bueno, no me refería sólo a eso, pero también.

-Sí, somos un grupo muy “multi”. Multi-todo, quiero decir. Multigeneracional, multivocal, multiinstrumentista, multinacional (se ríe)… ya sé que suena fatal… y además por supuesto hay chicos y chicas. Yo no concibo un proyecto sólo de hombres o de mujeres. El mundo es múltiple y variopinto, como los Peppers.

-Pero viendo vuestro primer disco, The Extended Player, parece que jugáis al equívoco. Sería difícil saber quiénes formáis parte del grupo a no ser por una nota final que dice quiénes son los Peppers.

-Ya nos lo han dicho. Bueno, no sé si me preguntas si es algo deliberado…

-Digamos que sí…

-Pues no. Al menos no lo era al principio, pero ahora debo decir que las dudas me resultan divertidas. Yo creo que todo lo que haga fantasear a la gente es algo que tiene mucho que ver con la música pop.

-En la portada del disco hay seis Peppers, bueno, seis rostros dibujados. Después, en la contraportada del libreto, aparecen ocho o nueve. En los créditos se especifica que sois cinco. Pero en el desglose de quién toca qué en cada tema, aparecéis de nuevo seis, cinco, y hasta cuatro…

-Vaya, pues es verdad. Pero, desgraciadamente, todo tiene explicación. Aunque yo sigo prefiriendo el misterio, así que voy a dejarlo como está. Quizá sea suficiente con decir que este es un proyecto muy abierto. Pero si sigues teniendo dudas sólo tienes que mirar la foto del sofá. Dicho queda.

-Vale. Siguiendo con el disco… son cinco temas, lo que suele llamarse un EP…

-The Extended Player… no es muy original, ¿no?

-La originalidad está en los bonus. Las bases instrumentales. ¿Por qué?

-Pues por una razón muy sencilla. En la música pop siempre se tiende a considerar los arreglos instrumentales como algo menor al servicio de las voces. Nosotros queremos reivindicar también los instrumentos. A mí las bases instrumentales me parece que deben ser resaltadas siempre. Son mucho más que “bases” sobre las que se asientan las voces. Y vamos a intentar seguir haciéndolo con futuras grabaciones. Luego, claro, también está la posibilidad de convertirte en un Pepper y cantar tú la canción en casa.

-Pero en el disco no vienen las letras.

-Cierto. El libreto no daba para tanto. Hemos preferido que hubiera más fotos y que quien quiera las letras haga un pequeño esfuerzo más y vaya a nuestro blog a verlas.

-Y luego está esa especie de cartel cinematográfico en el que a cada miembro del grupo se le asigna un papel específico en los Peppers.

-Otra pequeña broma. Pero tiene sentido. Ahí cada uno figuramos como algo concreto, como si cada uno tuviera un papel como dices y no pudiera salirse de él. Bueno, no es así… del todo. Eso hace más bien referencia a lo que cada uno sabemos hacer mejor, lo que no impide que todos hayamos participado en casi todo.

-¿Teníais algún modelo preconcebido a la hora de realizar este proyecto? Quiero decir… por ahí parecen asomar muchas influencias del pop de toda la vida.

-Seguramente. Somos lo que comemos, ¿no? Yo soy el más veterano del grupo y he escrito las canciones, así que sin duda en mi música se refleja todo lo que me ha impregnado, deleitado, emocionado… a lo largo de mi vida, que ha sido mucho. Pero reconociendo las influencias, yo creo que hay un sonido Peppers. A mí me parece que es algo fresco, armonioso, y con un punto de melancolía. O pretende serlo. Y sin disimulos. El pop, el rock, el folk o la psicodelia de los sesenta y los setenta nos han influido a todos, sin excepciones. El dueño de una tienda de discos de Madrid, que por cierto cierra en estos días, me dijo un día que la música que se hizo entre los años 1967 y 1971 es toda buena. Una exageración, claro, pero yo entiendo lo que quería decir. La verdad es que quien no tenga referentes en su propia obra, quien desconozca a los clásicos, corre el peligro de escribir lo que ya ha sido escrito, ¿no te parece?

-Hablemos de esas influencias… ¿Estarías de acuerdo si menciono tan sólo a Byrds y Beatles?

 -Por supuesto. Y no me importa que menciones también a Buffalo Springfield, Mamas and Papas, Bread, Jackson Browne, Yes o Neil Young. Y hasta un poco de blues y jazz si me apuras. ¡Y hay quien dice que hasta hay una canción de navidad! Y todo eso en cinco temas, bueno, nos lo hemos currado, ¿no? (se ríe).

-¿Quieres decir que, como compositor de los temas, el mundo de los Peppers refleja  tu propio mundo?

-No. En absoluto. Cuando compones una canción que otros cantan, esa canción ya no te pertenece. Ya es un poco de todos. Todo el mundo la hace suya al cantarla. Yo soy, en ese sentido, de la “vieja escuela”. Creo que todo gira en torno a una buena canción. It’s all about the song!, que decían los viejos productores de la época dorada del pop. Y yo llego a un ensayo con mi canción bajo el brazo, pero tendrías que escuchar la cantidad de observaciones, detalles, que aporta todo el grupo cuando estamos ensayando un nuevo tema. Una canción es como un crío, tu pequeño bebé, algo vivo que un día tiene que vivir su propia vida. Y eso ocurre cuando otros se aprenden tu música y tu letra y hacen su propia interpretación. Bueno, me estoy enrollando…

-No, está bien, continúa…

 -Ya he terminado.

-Ah, vale. Háblame entonces de la labor de cada uno. De ese “reparto” que figura en el libreto a modo de película.

-Me gusta lo del “reparto” (se ríe). Bueno, ¿sabes qué fue lo que nos hizo atrevernos a ponernos en marcha?… las voces de Lara y Fernando. Esas voces increíbles. Desde hacía unas semanas, los hermanos Pimienta y Sally y yo nos veíamos, simplemente, para cantar juntos. Cosas de Dylan, Beatles, Byrds, Carole King… folk-rock, pop clásico y alguna cosa de ahora… Pero una noche de insomnio se me hizo la luz: teníamos las voces, teníamos las canciones, teníamos también a Sally, y en un abrir y cerrar de ojos apareció Davy, de Indiana, y después el instituto bilingüe (el Rodríguez Moñino, en Badajoz) en el que estudiaron Lara y Fernando y donde Sally da clases de inglés, y allí tenían un estudio de grabación en el que Alfonso Rodríguez, ingeniero de sonido, nos grabó las primeras bases instrumentales y las voces principales… y todo fue rodando, de forma imparable. Cada uno aportó lo que sabía hacer. Fernando y Lara sus voces, yo mis canciones y guitarras, Sally sus voces y percusiones, Davy sus teclados, batería y su ingente labor en la programación y el sonido… pero yo pensaba que nos faltaba algo. Y fui a buscarlo a Madrid.

-Y es entonces cuando aparece Javier Monforte…

-Efectivamente. Yo sabía que a esa maqueta le faltaban cosas. Le faltaban instrumentos, sobre todo guitarras. Y más arreglos. Y me acordé de mi viejo compañero de músicas, mejor amigo y sublime guitarrista, Javier Monforte. No lo dudé. Le pedí que le echara un vistazo a aquel bebé que habíamos dado a luz entre todos, a ver qué podíamos hacer con él. Y por eso Javier es el sexto Pepper en la sombra, o quizá en la luz. Y nunca mejor dicho porque en esos días Javier estaba recién llegado de Los Angeles, donde había estado grabando el nuevo disco de Luz… Casal, en los estudios de la Capitol. Su aportación final fue decisiva. Tanto, que ni siquiera nos planteamos si aquellas grabaciones no pasaban de ser una buena maqueta y que quizá habría que regrabarlo todo en condiciones. No, aquello había nacido así, había crecido y ya tenía entidad propia. Lo llamamos The Extended Player como homenaje a aquellos viejos discos de cuatro canciones, y se nos ocurrió la idea de añadir las bases instrumentales. Y eso es todo…

-“Love Babe” es el tema con el que os dais a conocer…

-Sí, es una canción muy directa, muy fresca y muy pegadiza. Lo que en otros tiempos un productor llamaría “el single”. ¡Todos los que la escuchan nos dicen que no pueden quitársela de la cabeza!

-¿Cómo y cuándo fue escrita? Porque suena a pop muy clásico…

-Y tanto… curiosamente esa canción es una de las muchas que yo componía  con veinte años y que se quedaban guardadas en un cajón. Ni siquiera llegaban a ser ensayadas por mi grupo de entonces, Costa Blue Camelia. Considerábamos que otras eran mejores. Pero yo sabía que “Love Babe” era una buena canción. Sólo necesitaba algo como las voces de los Pimienta para poder demostrarlo.

-Y ese video con el pelo al viento, como la portada del disco… ahí sí que hay muchos homenajes a mitos del cine y de la música.

-Lo has pillado. Yo creo que son mitos que nos pertenecen un poco a todos.

-Me pareció ver a Mick Jagger, a Warren Beatty, a John Lennon, a Brigitte Bardot…

-Y a Johnny Depp, Julie Christie, Sean Connery, Nick Drake, Joni Mitchell, Neil Young, Jean Seberg, Alain Delon, Jimmy Page… bueno, ¿quién no ha mitificado a alguna de estas auténticas leyendas alguna vez en su vida? ¡Y todos con el pelo al viento! Más o menos…

-Resulta contagiosa…

-Te lo dije. El video es obra de una artista polifacética, May Gañán. Intentamos preservar el espíritu del grafismo del disco, utilizando además fragmentos de creaciones audiovisuales de otros artistas actuales, como Berta Nalúa, ThePigPink o Latajace Wlosy, a los que agradecemos su colaboración. Yo no creo en las modas, ponle comillas si quieres. Creo que en todas las épocas y en todas las corrientes artísticas hay cosas buenas, memorables,  y sólo se trata de preservar lo mejor de cada casa y juntarlo con tu propia creatividad para que nazca algo nuevo sin olvidarnos de lo viejo. No sé si me explico…

-¿Y si lo “viejo” se impone a lo “nuevo”?

-Pues será por méritos propios.

-¿Puede haber sucedido eso con la música de los Peppers?

-Posiblemente, pero no me parece un defecto. Yo creo que un tema como “We Were Singing All Night Long”, por ejemplo, sólo podrían haberlo hecho los Peppers. Aunque si quieres escuchar influencias, ahí tienes “She’s So Cool”. Creo queahí hay rock guitarrero, pop sesentero, algo de La Movida madrileña, un poco de hip hop, unas gotas de blues, un poquito de jazz y hasta homenajes descarados a los Beatles. Pero nada estaba preconcebido. Simplemente salió así.

-En el CD hay un tema algo más complejo que, bueno, a mí me ha sonado como salido del Abbey Road. ¿Tampoco es deliberado?

-En absoluto, aunque estoy de acuerdo contigo en lo que dices de Abbey Road. Suena muy a Beatles tardíos, pero seguramente es por el sonido de las guitarras y los arreglos vocales.

-Se llama “The Girl Next Stop” y es el único tema que no es completamente tuyo.

-Sí, la letra la escribió precisamente May, la autora del video de “Love Babe”. Fue muy difícil dar con la tecla, con el sonido que buscábamos. Y ahí es donde apareció Javier Monforte para descubrirlo. Javier, además de un magnífico productor, es un guitarrista sublime que puede transportarte a donde quiera y cuando quiera sólo con unas cuantas notas. El fue quien acabó dibujando y coloreando el paisaje final de Girl Next Stop: guitarras de 12 cuerdas, sitar eléctrico, cuerda, piano, melódica o guitarras eléctricas potentes y sutiles a la vez. Sí, posiblemente sea todo muy beatle. ¡No podía desear una mejor influencia!

-El último tema, “Jill”, parece menos ambicioso, aunque…

-Aunque, curiosamente y ante mi sorpresa, le gusta a casi todo el mundo. Jill nació como una decisión de última hora. Lo escribí una tarde, convencido de que necesitábamos un tema más y que, además, debería ser una balada, y al día siguiente ya lo estaba cantando Fernando. Las chicas no intervienen en Jill, no estaban por allí. Fernando  lo borda, y además se hace también los coros. El tema sonaba edulcorado, así que cuando Davy y yo pensamos en el arreglo nos pareció que necesitaba algo rompedor. Enchufamos la Martin acústica de Davy y le metimos algunos efectos psicodélicos. Después Javier añadió su guitarra eléctrica con nuevos efectos. Y a eso hay que sumarle las guitarras byrdsianas y harrisonianas de Javier en el arranque y las estrofas. Al final aquella canción que había nacido como un patito feo acabó convirtiéndose en un cisne.

-Y la canción que abre el CD. Tu favorita, según me comentabas antes…

-Ah, “We Were Singing…”. Adoro esta canción, desde siempre, desde que la escribí en los 90, dedicada a un viejo amigo que acababa de morir demasiado joven y con quien yo solía cantar hasta el amanecer. Nunca la grabé. Ni siquiera en un cassette casero. Me la sabía de memoria porque no dejaba de tocarla año tras año. Escucharla ahora con las voces increíbles de Lara y Fernando me pone la carne de gallina. Fue el primer tema nuestro que ensayamos en los Peppers. Sabía que tenía que cantarla Fernando, y unir su voz a la de Lara en las estrofas y los coros. Sally y yo también hacemos coros. Sabía que en el break instrumental tenían que sonar campanas, y coros angelicales, como si fuera una ceremonia mística, una eucaristía sin connotaciones religiosas. Yo le decía a Davy que quería escuchar el vuelo de miles de palomas blancas elevándose hacia el cielo. O alguna otra cursilada parecida. ¡Pero para mí era importante! Hay quien cree que es una canción de Navidad, por las campanas y los coros. También quería un crescendo de cuerda al final que nos transportara más allá de este mundo. Y en parte lo conseguimos. Aunque si pudiera repetirlo…

-He visto que esta canción la habéis tocado a veces con un coro, en directo.

-Con el Coro del Instituto Rodríguez Moñino, donde empezó todo. Es un coro de adolescentes, muy jóvenes, catorce o quince años, o menos. Chicos y chicas que quieren cantar, como nosotros. Así que unir nuestras voces era algo natural y que tenía que ocurrir. Ahora ya no puedo imaginar el tema sin el coro del Moñino.

-¿Tiene viabilidad este proyecto? ¿Seguiréis grabando? ¿Tocando?

-Claro. Este EP ha sido sólo el comienzo. De hecho ya estamos empezando a grabar temas para un álbum. Un disco largo con 14 temas nuevos. También en inglés.

-¿El mismo plan de trabajo?

-No exactamente. En catorce temas, como te puedes imaginar, hay sitio para más variedad y una mayor experimentación… bueno, ¡no vayas a pensar que vamos a seguir los pasos de Frank Zappa o de Stockhausen! Seguirá siendo pop, básicamente. Pero habrá más cosas… el primer tema que estamos preparando, por ejemplo, tiene un toque tex-mex, y en otro hay algo de hip hop a ritmo country, y bastante folk-rock, y un poco de psicodelia, y country & western, y… bueno, muchas armonías vocales y por supuesto guitarras, ¡muchas guitarras!

-¿Composiciones originales?

-Por supuesto. Y con nuevas aportaciones. Davy ya trabaja en algunos temas propios. Y ampliaremos las voces solistas. Catorce temas dan para mucho. Además vamos a contar con nuevos colaboradores. Este proyecto, como te decía, es muy abierto y aquí cabe todo el mundo que tenga algo que aportar. Pero Lara y Fernando seguirán siendo nuestros “chicos de oro”, si ellos me permiten la expresión.

-Gracias Josemaría… o… ¿debería decir Cybil?

-Los dos me valen.

 

Carlos Villa, Madrid 2014

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s